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MEDITACIÓN FEBRERO 2018

Busca un momento en el que no te molesten y un espacio relajante y acogedor. Pon música de agua fluyendo. Lleva ropa cómoda, a poder ser de color naranja o similar. Siéntate en el suelo sobre un cojín o en una silla, con la espalda recta y relajada. Puedes llevar contigo un ámbar o ágata cornalina, piedras que ayudarán a equilibrar este chakra. Realiza 20 respiraciones profundas, inspirando y espirando por la nariz, reteniendo tres segundos el aire antes de soltarlo. A medida que respiras siente cómo tus músculos se relajan, cómo tus tensiones desaparecen y cómo tu mente cada vez está más calmada, con menos pensamientos.

Pon tu atención en tu Chakra Sacro, unos cuatro dedos por debajo del ombligo. Visualízalo como dos conos de luz naranja brillante que se unen en el centro de tu columna y se abren, hacia atrás a la altura de tu sacro, y hacia delante a la altura de tu vientre. Siente cómo con cada respiración estos conos de luz cada vez son más grandes y brillantes, y siente su movimiento en el sentido de las agujas del reloj. Permite que la luz naranja inunde tu pelvis, tu vientre, tu cadera, tu hueso sacro. Poco a poco la luz naranja va inundando el resto de tu cuerpo; siente un agradable calor a medida que esta luz se expande. Respira durante al menos cinco minutos esta luz y siente tu cuerpo cálido y relajado, ligero, libre.

A continuación visualiza delante de ti un río. Observa cómo su agua transparente fluye, sorteando las piedras y troncos que encuentra en su camino para seguir avanzando. A veces va tan lenta que casi parece parada, otras fluye rápidamente, pero nunca se para, siempre está en movimiento. Visualiza cómo te metes poco a poco en el río, te tumbas y te dejas llevar por el agua. Observa cómo te sientes. Seguramente haya momentos de mucha cama y otros de vértigo, incluso miedo, cuando se mueve rápido o desciende en pequeñas cascadas. Pero CONFÍAS. Confías en la vida, en que, a pesar de los obstáculos siempre encontrarás tu camino; y consigues disfrutar del viaje. Quédate un rato respirando y disfrutando del viaje, observando tus sensaciones y emociones, sin juzgarlas. Siente cómo disfrutas fluyendo donde la vida te lleve, sin resistencias.

Lentamente vuelve a tomar conciencia de tu cuerpo tumbado o sentado, mueve suavemente manos y pies y, cuando lo desees, abre lentamente los ojos.

Agradece al agua y a tu chakra sacro esta meditación. Ahora estás preparado para disfrutar de tu camino fluyendo en tu vida sin resistencias.

Si quieres puedes realizar unos ejercicios para potenciar el chakra sacro. Uno de ellos consiste en colocarte de pie, con los pies ligeramente abiertos, poner una música suave y moverte lentamente como tu cuerpo desee. Un movimiento libre, fluido. Mueve los brazos, la cabeza, el tronco, la cadera, desplázate si lo deseas, haz simplemente lo que sientas. Realízalo durante 21 días junto con la visualización de los conos de luz naranja.

Otro ejercicio consiste en visualizar mientras te duchas, cómo el agua al caer sobre tu cuerpo limpia todo aquello que ya no necesitas: miedos, recuerdos, falsas creencias, limitaciones, emociones estancadas… permite y siente que el agua se lleve todo para que puedas andar tu camino sin miedo ni resistencias.