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MEDITACIÓN ENERO 2018

Meditación de enero 2018

Esta meditación la realizaremos en la Sala Tera Mai el Domingo 21 de enero, pero, por si no puedes asistir, aquí te dejo un pequeño resumen.
El 2018 es el año del perro, según el horóscopo chino. Aunque comienza el 16 de febrero, nos vamos a preparar antes para su llegada. El perro es un signo de Tierra, en el que se materializarán con más facilidad aquellos proyectos que estén alineados con nuestro propósito Divino. Es un año de magia, de tomar contacto con la Naturaleza, y materializar nuestros sueños.

Para ello, en esta meditación lo primero que vamos a trabajar es la conexión con la Madre Tierra. Esto lo realizaremos a través de la armonización del Chakra raíz y de ejercicios de enraizamiento.

Conexión con la Madre Tierra

Busca un rato para ti en el que nada ni nadie te moleste, en un espacio de relajación. Siéntate en una silla, con las plantas de los pies, descalzos, apoyadas sobre el suelo y la espalda recta. Si quieres puedes poner una música de tambores o percusión que te recuerde a las danzas de la Tierra. Cierra los ojos y realiza diez respiraciones lentas y profundas por la nariz. Siente cómo con cada respiración tu cuerpo se relaja.

Pon tu atención en tu TanTienmedio o Hara, aproximadamente tres o cuatro dedos por debajo de ombligo. Este centro energético nos conecta con la energía de la Tierra. Pon la intención de llevar ahí el aire mientras respiras profundamente y sientes cómo se activa y se calienta esa zona. Visualiza un cordón de luz que sale de tu Tan Tien y te conecta con el corazón de la Madre Tierra. A continuación visualiza unas raíces que salen de la plantas de tus pies y se anclan completamente a la Tierra. Permanece así un rato, mientras sientes cómo el calor y la energía de la Tierra ascienden por tus piernas y tu Tan Tien y, desde ahí, se distribuye por todo tu cuerpo. Siente su fuerza, su protección; siente cómo TODO está ahí para ti, siéntete parte de este planeta, parte de la humanidad.

Al cabo de un rato, visualiza un color rojo intenso que asciende por tus raíces y por el cordón de luz. Siente y visualiza cómo la luz roja inunda todo tu cuerpo, desde tus pies hasta tu cabeza, y cómo desde ahí se expande al resto de tus cuerpos. Respira la luz roja, siente su intensidad, su fuerza.

Cuando así lo sientas, ponte de pie. Sigue sintiendo esa energía y visualizando el color rojo, respira y mueve tu cuerpo lentamente, de forma fluida. Siéntete como un gran árbol, libre, que puede balancearse a su ritmo, pero que está completamente anclado a la Tierra. Cuando lo desees te vuelves a sentar.

Ahora repites en voz alta o mentalmente, frases que te recuerden que perteneces a este mundo, que la materia es Divina y que estás aquí para ser feliz y vivir experiencias. Por ejemplo: “Me siento conectado a la Tierra”, “Tengo todo lo que necesito”, “Mi cuerpo es un templo Divino, y como tal, lo cuido”, “Me gusta mi cuerpo”, “Tengo abundancia y prosperidad en mi vida”, etc. Repite las frases hasta que sean como un mantra, siéntelas como reales. Cuando lo sientas, mueve tu cuerpo poco a poco, abre lentamente los ojos y agradece esta conexión.

Si quieres puedes escribirte las frases en papelitos y colocarlos en distintos lugares en tu casa,  trabajo, donde los veas y tu inconsciente lo vaya asimilando. Lo ideal es repetir esta meditación cada día durante un mínimo de 21 días, que es el tiempo necesario para que se produzca un cambio en nuestro cerebro y en nuestras inercias.

Otro ejercicio bonito para realizar en este tiempo es cuidar de tu cuerpo. Además de una alimentación sana y un mínimo de ejercicio diario, cada mañana estira un poco tus músculos, mueve tus articulaciones, llena de aire tus pulmones. Date de vez en cuando un automasaje, por ejemplo al aplicarte la crema o aceite corporal; hazlo con mimo, con ternura y respeto, como tratarías algo sagrado, porque eso es tu cuerpo, el Templo sagrado de tu Alma.

Y, para finalizar, durante las meditaciones deja que la energía de la Tierra te inunde y te ayude a conectar con tu esencia Divina, para que sea tu interior quien dirija tus propósitos y deseos.

¡Feliz conexión y retorno a la Naturaleza!

COMENTARIOS

Siempre que puedo voy a las meditaciones de Olga. Cuando medito es mi momento, mi momento especial.Meditar en grupo me resulta más agradable y fácil y desde luego un aprendizaje para cuando medito yo sola. Gracias Olga por haberme mostrado e invitarme una nueva forma de ver la vida.

Ana Sánchez